Junio! Divino tesoro…

¿Qué ya estamos en Junio?… pero si 2019 empezó la semana pasada!! Esto mismo me decía la semana pasada una compañera.

El tiempo pasa tan rápido a veces, (menos en los momentos en que lo estamos pasando mal, es cierto) pero es que es así, ya estamos en Junio, el sexto mes del año.

Entre muchas de las teorías del origen del nombre de este mes, se dice que es llamado así por estar dedicado a la juventud… y yo me pregunto ¿quién no lleva un joven dentro? Si es que a la mayoría, nos gusta sentirnos joviales, y esa sensación de decir…tengo “tantos” años, pero me siento de 25! Sentirse joven te ayuda a afrontar el día a día desde una perspectiva positiva muchas veces.

En este mes solemos estar más positivos, los días son más largos, el clima colabora a que nos encontremos más a gusto, con ganas de salir, disfrutamos más de hacer deporte, organizamos más quedadas con amigos y familiares, planificamos las vacaciones, nos cuidamos más… que sí… que ese es Junio!!

Llenar nuestra mente de buenos recuerdos, de sensaciones agradables, de emociones placenteras, que podemos experimentar este mes, es un buen consejo que te puedo dar. Aprovechar, al hacernos conscientes, de todo lo que podemos hacer, sentir y pensar. Ser consciente significa estar en el aquí y ahora, desde intentar oír el canto de los pájaros por la mañana mientras desayunas, antes de empezar tu rutina diaria; desde mirar el cielo en el atardecer y contemplar los diferentes colores “celestesazulados” que se van sucediendo hasta que sale la primer estrella; ser conscientes de esa caminata bajo la sombra de los árboles al mediodía, y sentir la diferencia de temperatura de estar bajo el rayo del sol y bajo sus frescas sombras; desde descubrir colores nuevos que aparecen en los caminos que atravieso casi a diario porque han salido flores nuevas; desde…

  • Llenar nuestra mente de buenos recuerdos, de sensaciones agradables, de emociones placenteras, que podemos experimentar este mes, es un buen consejo que te puedo dar.
  • El cerebro es un órgano, que necesita herramientas (recuerdos) para hacer frente a los momentos más complicados, porque de esa manera le es más fácil y útil gestionar situaciones desagradables, tristes e incluso peligrosas que podemos atravesar. Esta es una de las razones por las cuales creo importante cultivar esos pequeños momentos, que son sencillos, accesibles, bonitos y gratis!

    Es una nueva oportunidad de cuidarnos, de utilizar herramientas mentales y emocionales y el día de mañana, desde el momento en que estemos, recurrir a ellas y sentir que estamos en Junio…(incluso en la “vuelta al cole”).

    • Nota: Para los que viven en el hemisferio sur…convertir Junio en Diciembre.
    By Alelí

    ¡¡Tengo un adolescente en casa!!

    Sinceramente no recuerdo mi adolescencia como algo traumático, no me reconozco como la rebelde del grupo ni la que provocaba dolores de cabeza a mis padres (¿aunque eso habría que preguntarles a ellos en realidad?)

    Recuerdo esas primeras salidas con mi grupo de amigas, esos lunes en el colegio en que ya estábamos pensando qué íbamos a hacer el sábado, qué nos íbamos a poner para ir a la discoteca, las preocupaciones por lo exámenes y las entregas de trabajos prácticos. Esas primeras veces en que empezaba a ver el mundo adulto de otra manera, con algo de crítica y sensación de hipocresía. Por momentos me sentía sola, e incomprendida. Esas primeras luchas contra un cuerpo que no me gustaba y que me costaba aceptar, había tantos cambios.

    La adolescencia es esa edad, en que buscamos nuestra identidad, sin saberlo.

    Nuestro cerebro, nuestra mente, todos los órganos y hormonas se ponen en marcha para el cambio del mundo infantil al mundo adulto. Es una crisis vital, cambian los conceptos, la forma de percibir el mundo, aparece la capacidad de crítica, la sensación de “a mi no me va a pasar nunca nada“. Aparece la capacidad de pensar lo que es a lo que podría ser. Es por todo esto que los adolescentes son como son.

    Necesitan ser así para que ese cambio de paradigma mental progrese sanamente hacía la nueva etapa. Necesitan discutir por casi todo, porque necesitan demostrar que ya no son niños pequeños que “hacen caso a mamá y a papá”, y a pesar de todo esto, los miran. Nunca dejan de mirar a sus padres, nunca.

    Necesitan saber que en casa hay tranquilidad, la tranquilidad que puede haber en la casa de una familia con adolescentes, necesitan saber que cualquier cosa que pase, su familia ahí va a estar, por más que con sus comportamientos o con sus palabras digan lo contrario.

    Lo que nos puede acercar a ellos es una buena y sana comunicación, el control nos aleja.

    Ese control intrometido, que no permite movimiento ni decisión propia, en ese tipo de control germina la semilla del conflicto. Hay que interesarse por dónde están, con quién están, adónde van…pero desde la comunicación, desde un interés sano por sus vidas, otorgándoles poco a poco la capacidad de elegir, y de equivocarse. Enseñándoles a reflexionar sobre las consecuencias de sus actos, y no esperar que ellos mismos saquen las conclusiones.

    La adolescencia, es una etapa de tantos cambios, tantas sensaciones y emociones contradictorias. Saber que se cuenta con unos padres que se preocupan por ellos, que los intentan entender, que les permiten expresarse, que les ponen limites y les toleran sus momentos de inestabilidad les hace bien.

    Aquí les dejo un libro que da estrategias y herramientas para mejorar la comunicación con los hijos e hijas adolescentes: “cómo hablar para que los adolescentes escuchen y cómo escuchar para que los adolescentes hablen”. De Adele Faber y Elaine Mazlish

    ¿Y vuestra experiencia con adolescentes como es? ¿Tienen adolescentes en casa?

    Me encantaría leer vuestras experiencias.

    Hasta la próxima!

    Contigo en la distancia

    Cuando uno se propone un cambio, no sólo uno tiene que cambiar. Muchos componentes de nuestro contexto, deben hacerlo también. Muchas cosas que hasta ese momento eran importantes, tienen que cambiar.

    Cuando una persona, sabiamente, decide salir del mundo del consumo, dejar de intoxicarse con una sustancia para evadirse de la realidad, no solo tiene que cambiar esa conducta; también tiene que cambiar de ambientes, de rutinas y muchas veces, de amistades. Y cuando hablamos de esos temas, cuesta tomar esa decisión. Parece imposible dejar de mantener esos vínculos. Aparecen sensaciones de soledad, de engaño, de fracaso. Surgen sentimientos de incomprensión, de impotencia.

    Por eso, hay que recordar siempre: no perder de vista el objetivo, no perder de vista la meta.

    En esta nueva etapa de sanarse, hay cosas que uno va a tener que dejar en el camino, en el pasado (a menos que esas personas también quieran sumarse al nuevo estilo de vida sano) y si, cuesta mucho, duele bastante. Pero vale la pena.

    Hace tiempo leí esta cita, no sé dónde ni de quien, aquí la comparto: “Por lo mismo que quien ha cambiado eres tú y no los demás, a veces es conveniente cambiar de círculo de amigos cuando estos no te llevan a ser mejor persona y a alcanzar los ideales que ahora persigues. No se trata de cortar tajantemente tus amistades sino de saber tomar distancia ante aquellas que no te llevan a crecer en la meta que ahora sigues”…

    ¿Feliz Navidad?

    Éstas últimas semanas en mi consulta se respiraban aires confusos 😕. La gran mayoría se mostraban preocupados y con dificultades para vivir los días de Fiesta 🎉.

    Problemas con familias que no se hablan desde hace tiempo y estos tiempos los traen a la mente (y al corazón), y tener la sensación a flor de piel de tristeza. Otros que iban a pasar, otra vez, estos días sin sus hijos porque les tocaba estar “con la otra familia”, otros que iban a sentir muy presente la ausencia de quien se había ido en este 2018 y ya no estaba entre nosotros…. y así podría seguir enumerando situaciones que no pintaban con mucho brillo estos días, sino más bien todo lo contrario.

    Con cada uno hemos hablado y trabajado perspectivas diferentes, desde las variables que cada uno creía más importante.

    La conclusión a la que la mayoría de las veces llegamos, juntos, fue que nos dejemos fluir, sin rechazar nuestra realidad y que aceptemos lo que nos daba la vida hoy, las cosas buenas que aún persistían, y nos diéramos tiempo para vivir esa tristeza, nos diéramos permiso para contactar, aunque sea un ratito, con ese dolor. Intentando no quedarse ahí.

    Y luego, solo será una noche Buena más, diferente, especial… quizás no tan brillante… y pasará… y pasará…

    A los otros que tenemos mucha ilusión en éstas Fiestas, les deseo que las disfruten con la misma tranquilidad y calma…

    Feliz Navidad!🎄

    Lecturas de verano

    ¿A que en verano nos dan ganas de leer? Pues yo tengo dos recomendaciones, o tres que me han encantado y que aquí les voy a dejar.

    La primera es la del libro de Disciplina sin lágrimas de Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson. En este libro he encontrado respuestas para esos momentos en que no sabía que hacer con las conductas de mis hijos, y con esto me estoy refiriendo a las “simples” rabietas, a sus negativas a colaborar o sus “imposiciones” de ver los dibus… a mi me ayudó mucho a poder poner disciplina sin sentirme culpable luego. Y la verdad me ha funcionado. Ahí se los dejo.

    La segunda recomendación es un libro para que nos conozcamos mejor con nuestra pareja, y lleguemos a entender esas diferencias que a veces nos hacen un maremagnun de emociones negativas, encontradas y sin respuestas que nos explique lo que ocurre. Manera de Amar, de Amir Levine y Rachel Heller. En este libro se aborda el amor adulto, las relaciones de pareja, desde el apego. Me resultó super interesante su visión.

    Y por último, no es un libro como dije, es una recomendación, tómense un rato para ustedes solos, para leer, escuchar música, caminar con tranquilidad, para echarse una siesta, eso también ayuda a nuestro bienestar y repercute en la pareja, hijos, familia. Que ese momento a solas, sirva para cargar pilas y volver al mundo con más ganas de estar.

    Que ojalá puedan disfrutar estos días, de un momento de tranquilidad y de la compañía que nos llena la vida.

    Salud! Feliz verano!

    Abuelos

    Hoy, 26 de Julio, se celebra el día de los abuelos.

    Hablar de abuelos, siempre había sido para mí, recordar mi infancia. El aroma de los tilos que mi abuelo había plantado en la puerta de su casa. El aroma a café recién molido que hacía mi abuela. El ruido del molinillo al moler esos granos de café. La tenue luz del sol entrando por la ventana de la cocina, intentando colarse entre las cortinas. Las perfectas manos de mi abuela, las recuerdo preciosas, quizás las manos más bonitas que vi en mi vida. Ellos estuvieron ahí, cuando mis padres trabajaban y necesitaban a alguien que nos cuidara, a mis hermanos y a mí, ellos estuvieron ahí.

    Hoy hablar de abuelos, no es sólo hablar de mi infancia, es también hablar de mis padres. De mi vida actual. Ellos han generado una relación tan fuerte, dulce y única con mis hijos, que no me explico la vida sin ellos.

    Los abuelos, son esos hombres y mujeres que nos criaron con un amor tan inmenso que rompe cualquier barrera generacional. Que hace que un niño “hable como un abuelo” y que un abuelo “hable como Mickey Mouse”…

    Son únicos, son necesarios. Para dar ejemplo, para acompañar, para cuidar, para querernos, para apoyarnos, para contarnos sus historias, para escucharlos (tantas veces tendríamos que escucharlos más)…

    En una familia los abuelos marcan, tienen un poder muy importante, y cuando lo ejercen en positivo, es el mejor legado que nos pueden dejar.

    “Dicen que el amor verdadero, no llega hasta el primer nieto”

    Los abuelos, dejan marcas, y si son de los que cuidan, de los que animan, de los que aconsejan, de los que dan la libertad de elegir, de los que permiten ser quién uno quiere ser… esos, se llevan por siempre en nuestro corazón…

    Que pasen un día precioso abuelos… y a los que ya no estén de este lado del mundo, simplemente GRACIAS!