Claro que se puede cambiar…

Nuestro cerebro, es como una máquina que organiza su funcionamiento en diferentes sistemas. Podríamos decir que el sistema que se encarga de las emociones es el Sistema Límbico. Este sistema se relaciona con el sistema límbico de la persona que nos cuida, que nos protege (o no) cuando somos bebés.

Nuestro desarrollo neurológico, depende de las capacidades emocionales de esa persona. Ese sistema mantiene sus plasticidad, o sea, su capacidad de modificarse y así mejorar, siendo adultos. De ahí viene la efectividad de la psicoterapia.

El hecho de establecer un vínculo adecuado y seguro con quien te ayudará a mejorar como estás, activa todo este proceso de crecimiento.

La psicoterapia ayuda al crecimiento neuronal y psíquico.

(Una recomendación muy importante: ponte en buenas manos, busca recomendaciones y referencias de la persona en quien vas a confiar tu Salud Mental 😉)

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¡¡Tengo un adolescente en casa!!

Sinceramente no recuerdo mi adolescencia como algo traumático, no me reconozco como la rebelde del grupo ni la que provocaba dolores de cabeza a mis padres (¿aunque eso habría que preguntarles a ellos en realidad?)

Recuerdo esas primeras salidas con mi grupo de amigas, esos lunes en el colegio en que ya estábamos pensando qué íbamos a hacer el sábado, qué nos íbamos a poner para ir a la discoteca, las preocupaciones por lo exámenes y las entregas de trabajos prácticos. Esas primeras veces en que empezaba a ver el mundo adulto de otra manera, con algo de crítica y sensación de hipocresía. Por momentos me sentía sola, e incomprendida. Esas primeras luchas contra un cuerpo que no me gustaba y que me costaba aceptar, había tantos cambios.

La adolescencia es esa edad, en que buscamos nuestra identidad, sin saberlo.

Nuestro cerebro, nuestra mente, todos los órganos y hormonas se ponen en marcha para el cambio del mundo infantil al mundo adulto. Es una crisis vital, cambian los conceptos, la forma de percibir el mundo, aparece la capacidad de crítica, la sensación de “a mi no me va a pasar nunca nada“. Aparece la capacidad de pensar lo que es a lo que podría ser. Es por todo esto que los adolescentes son como son.

Necesitan ser así para que ese cambio de paradigma mental progrese sanamente hacía la nueva etapa. Necesitan discutir por casi todo, porque necesitan demostrar que ya no son niños pequeños que “hacen caso a mamá y a papá”, y a pesar de todo esto, los miran. Nunca dejan de mirar a sus padres, nunca.

Necesitan saber que en casa hay tranquilidad, la tranquilidad que puede haber en la casa de una familia con adolescentes, necesitan saber que cualquier cosa que pase, su familia ahí va a estar, por más que con sus comportamientos o con sus palabras digan lo contrario.

Lo que nos puede acercar a ellos es una buena y sana comunicación, el control nos aleja.

Ese control intrometido, que no permite movimiento ni decisión propia, en ese tipo de control germina la semilla del conflicto. Hay que interesarse por dónde están, con quién están, adónde van…pero desde la comunicación, desde un interés sano por sus vidas, otorgándoles poco a poco la capacidad de elegir, y de equivocarse. Enseñándoles a reflexionar sobre las consecuencias de sus actos, y no esperar que ellos mismos saquen las conclusiones.

La adolescencia, es una etapa de tantos cambios, tantas sensaciones y emociones contradictorias. Saber que se cuenta con unos padres que se preocupan por ellos, que los intentan entender, que les permiten expresarse, que les ponen limites y les toleran sus momentos de inestabilidad les hace bien.

Aquí les dejo un libro que da estrategias y herramientas para mejorar la comunicación con los hijos e hijas adolescentes: “cómo hablar para que los adolescentes escuchen y cómo escuchar para que los adolescentes hablen”. De Adele Faber y Elaine Mazlish

¿Y vuestra experiencia con adolescentes como es? ¿Tienen adolescentes en casa?

Me encantaría leer vuestras experiencias.

Hasta la próxima!

un día especial

Hoy 2 de abril, se conmemora el día de la concienciación del autismo. Cada vez son más las personas con TEA Adulto (Trastorno del espectro autista) que se atreven a pedir ayuda, consejo o terapia ¿porqué? Por que como cualquier otra persona, sufren ansiedad, depresión, momentos de irritabilidad, hiperactividad, y ante situaciones muy estresantes pueden llegar a tener una desregulación emocional muy importante.

Las personas con TEA, a los que también se los conoce como neuroatípicos, suelen tener dificultades de comunicación (a veces hay poco contacto visual, escuchan menos a las personas de su alrededor) y en relaciones sociales.

Suelen tener rutinas diarias que no quieren cambiar, incluso pueden llegar algunos, no todos, a tener conductas o pensamientos repetitivos. Destaca su interés, casi desmedido, por ciertos temas… “está obsesivo con el fútbol“…”le gustan tanto los relojes que distingue el sonido de las diferentes campanadas de las Iglesias“…

Como le cuestan más que a otras personas los cambios, pueden molestarse por algún cambio mínimo en su rutina diaria, o al estar en nuevos lugares o sitios con muchos estímulos.

Pueden responder de forma inusual ante los sentimientos de otra persona, digamos que no reaccionan como “se espera”. También los caracteriza el hecho de tener problemas para comprender el punto de vista de otra persona, (bueno…eso muchas veces ocurre a personas sin TEA (los neurotípicos) para ser sinceros, pero a diferencia de estos, eso les dificulta poder predecir o entender las acciones de otras personas. Esto último,  de una manera hasta tierna podría decir yo, y con todo el respeto, me encanta de ellos, porque cuando te comentan situaciones que han vivido, y tu comienzas a explicarle ese otro punto de vista, o esa posible otra interpretación de lo sucedido, algunos se quedan sorprendidísimos …. y te plantean cuestiones que son básicas y que uno mismo a veces se ha preguntado ..”pero si me dijo tal cosa, ¿para qué lo hizo, si en realidad era tal otra cosa?“… digamos que en cierta manera, tienen la capacidad de ver el mundo de una forma más simple y eso, muchas veces, yo al menos, lo agradecería.

A mi las personas con TEA, tienen mucho que enseñarme de su forma de vivir el sufrimiento, de la ansiedad con la que conviven al sentirse “diferentes” o cuando los demás por desconocimiento, los hacen sentirse así. A mi hay gente que ha llegado a decirme, que como “no empatizan“, sufren menos.

Ese, es un mito que hay que desterrar. Yo no estoy segura de que sea todo lo contrario, pero si estoy segura que son personas que necesitan ayuda para manejar sus emociones, para entenderlas y  gestionarlas mejor. Hay muchos “neurotípicos” que también tienen dificultades para hacerlo, incluso teniendo los recursos suficientes para manejarlos lo más sanamente posible.

Con todo esto, a lo que quiero llegar es a que intentemos respetar a cada uno como es. Que intentemos no juzgar a los demás, nadie es perfecto. Esta serie de NETFLIX me gustó mucho y se las recomiendo…

“Cada persona que ves, está librando una batalla de lo que tú no sabes nada. Sé amable siempre”

atypical-autismo

Contigo en la distancia

Cuando uno se propone un cambio, no sólo uno tiene que cambiar. Muchos componentes de nuestro contexto, deben hacerlo también. Muchas cosas que hasta ese momento eran importantes, tienen que cambiar.

Cuando una persona, sabiamente, decide salir del mundo del consumo, dejar de intoxicarse con una sustancia para evadirse de la realidad, no solo tiene que cambiar esa conducta; también tiene que cambiar de ambientes, de rutinas y muchas veces, de amistades. Y cuando hablamos de esos temas, cuesta tomar esa decisión. Parece imposible dejar de mantener esos vínculos. Aparecen sensaciones de soledad, de engaño, de fracaso. Surgen sentimientos de incomprensión, de impotencia.

Por eso, hay que recordar siempre: no perder de vista el objetivo, no perder de vista la meta.

En esta nueva etapa de sanarse, hay cosas que uno va a tener que dejar en el camino, en el pasado (a menos que esas personas también quieran sumarse al nuevo estilo de vida sano) y si, cuesta mucho, duele bastante. Pero vale la pena.

Hace tiempo leí esta cita, no sé dónde ni de quien, aquí la comparto: “Por lo mismo que quien ha cambiado eres tú y no los demás, a veces es conveniente cambiar de círculo de amigos cuando estos no te llevan a ser mejor persona y a alcanzar los ideales que ahora persigues. No se trata de cortar tajantemente tus amistades sino de saber tomar distancia ante aquellas que no te llevan a crecer en la meta que ahora sigues”…

Los hijos medianos

Hoy en el parque presencié una situación muy frecuente en algunas familias.

Estábamos con mis hijos en los juegos y aparece una mujer con 4 hijos, el mayor tendría unos 12 años, luego otro de unos 9, otro de unos 6 años y un bebé que comía papillas, así que no tendría ni un año aún.

Los mayores estaban jugando en el parque, el de 6 años quería hacer todo el tiempo lo que hacían los dos mayores, había cosas que sí eran adecuadas para su edad y otras no, y en vez de explicárselo o ayudarlo a pasar un buen rato, la madre y su padre quién apareció un rato después, no hacían más que renegarlo. “No te subas ahí”… “eres pequeño para jugar a eso”…. “siempre buscando problemas” … “ deja jugar al niño con el columpio” … el niño no hacía otra cosa que llamar la atención de sus padres, y estos en vez de acercarse aunque sea un minuto a él, ayudarlo a hacer lo mismo que los mayores, disminuyendo así el “potencial peligro” de trepar por una cuerda en uno de los toboganes… si realmente pensaran que ese niño “aún es pequeño” quizás se darían cuenta de que aún necesita de sus padres, de su cariño, atención, mimos… tiempo.

El pequeño de 6 años terminó llorando sentado en el banco, al lado de su mamá, quién al ver que yo lo miré al escuchar su llanto le dijo “te está mirando todo el mundo”… yo no lo miraba a él, miraba la relación que esa madre tenía con él.

Me dió mucha pena.

Ese niño no hacía más que llamar la atención de sus padres… ¿será que necesita su atención?… ¿será que necesita ser visto… cuidado…. acompañado… reconocido?

Los niños de 5 – 6 – 7 años, por más que sean “mayores” que sus hermanos más pequeños, son aún pequeños y también necesitan del cuidado de sus padres. Esa constante crítica, desaprobación, desinterés que este niño tenía, no lo vi con sus otros hermanitos.

Me dió mucha pena.

¿Quién sabe lo que en un futuro haga “para llamar la atención”?

Mamá, papá intentemos esforzarnos un poquito más y mirarlos a todos, si lo que está haciendo es para “llamar la atención”, préstenle atención, unos minutos, intentemos ver qué ocurre detrás de ese comportamiento… sé que no es fácil. Ni tampoco pretendo juzgar a nadie, todo lo contrario.

Sé, por experiencia propia, que ser padres es maravillosamente agotador (a veces), pero es nuestra responsabilidad cuidar de ellos, no pensemos que por ser los hermanos “mayores” son completamente autónomos y ya no necesitan de nuestra mirada, de nuestras palabras de aliento y cuidado. Son niños. Nos necesitan y harán lo que puedan para llamar la atención…. (hasta incluso, “portarse mal”)…

¿Feliz Navidad?

Éstas últimas semanas en mi consulta se respiraban aires confusos 😕. La gran mayoría se mostraban preocupados y con dificultades para vivir los días de Fiesta 🎉.

Problemas con familias que no se hablan desde hace tiempo y estos tiempos los traen a la mente (y al corazón), y tener la sensación a flor de piel de tristeza. Otros que iban a pasar, otra vez, estos días sin sus hijos porque les tocaba estar “con la otra familia”, otros que iban a sentir muy presente la ausencia de quien se había ido en este 2018 y ya no estaba entre nosotros…. y así podría seguir enumerando situaciones que no pintaban con mucho brillo estos días, sino más bien todo lo contrario.

Con cada uno hemos hablado y trabajado perspectivas diferentes, desde las variables que cada uno creía más importante.

La conclusión a la que la mayoría de las veces llegamos, juntos, fue que nos dejemos fluir, sin rechazar nuestra realidad y que aceptemos lo que nos daba la vida hoy, las cosas buenas que aún persistían, y nos diéramos tiempo para vivir esa tristeza, nos diéramos permiso para contactar, aunque sea un ratito, con ese dolor. Intentando no quedarse ahí.

Y luego, solo será una noche Buena más, diferente, especial… quizás no tan brillante… y pasará… y pasará…

A los otros que tenemos mucha ilusión en éstas Fiestas, les deseo que las disfruten con la misma tranquilidad y calma…

Feliz Navidad!🎄

Lecturas de verano

¿A que en verano nos dan ganas de leer? Pues yo tengo dos recomendaciones, o tres que me han encantado y que aquí les voy a dejar.

La primera es la del libro de Disciplina sin lágrimas de Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson. En este libro he encontrado respuestas para esos momentos en que no sabía que hacer con las conductas de mis hijos, y con esto me estoy refiriendo a las “simples” rabietas, a sus negativas a colaborar o sus “imposiciones” de ver los dibus… a mi me ayudó mucho a poder poner disciplina sin sentirme culpable luego. Y la verdad me ha funcionado. Ahí se los dejo.

La segunda recomendación es un libro para que nos conozcamos mejor con nuestra pareja, y lleguemos a entender esas diferencias que a veces nos hacen un maremagnun de emociones negativas, encontradas y sin respuestas que nos explique lo que ocurre. Manera de Amar, de Amir Levine y Rachel Heller. En este libro se aborda el amor adulto, las relaciones de pareja, desde el apego. Me resultó super interesante su visión.

Y por último, no es un libro como dije, es una recomendación, tómense un rato para ustedes solos, para leer, escuchar música, caminar con tranquilidad, para echarse una siesta, eso también ayuda a nuestro bienestar y repercute en la pareja, hijos, familia. Que ese momento a solas, sirva para cargar pilas y volver al mundo con más ganas de estar.

Que ojalá puedan disfrutar estos días, de un momento de tranquilidad y de la compañía que nos llena la vida.

Salud! Feliz verano!