Contigo en la distancia

Cuando uno se propone un cambio, no sólo uno tiene que cambiar. Muchos componentes de nuestro contexto, deben hacerlo también. Muchas cosas que hasta ese momento eran importantes, tienen que cambiar.

Cuando una persona, sabiamente, decide salir del mundo del consumo, dejar de intoxicarse con una sustancia para evadirse de la realidad, no solo tiene que cambiar esa conducta; también tiene que cambiar de ambientes, de rutinas y muchas veces, de amistades. Y cuando hablamos de esos temas, cuesta tomar esa decisión. Parece imposible dejar de mantener esos vínculos. Aparecen sensaciones de soledad, de engaño, de fracaso. Surgen sentimientos de incomprensión, de impotencia.

Por eso, hay que recordar siempre: no perder de vista el objetivo, no perder de vista la meta.

En esta nueva etapa de sanarse, hay cosas que uno va a tener que dejar en el camino, en el pasado (a menos que esas personas también quieran sumarse al nuevo estilo de vida sano) y si, cuesta mucho, duele bastante. Pero vale la pena.

Hace tiempo leí esta cita, no sé dónde ni de quien, aquí la comparto: “Por lo mismo que quien ha cambiado eres tú y no los demás, a veces es conveniente cambiar de círculo de amigos cuando estos no te llevan a ser mejor persona y a alcanzar los ideales que ahora persigues. No se trata de cortar tajantemente tus amistades sino de saber tomar distancia ante aquellas que no te llevan a crecer en la meta que ahora sigues”…

Los hijos medianos

Hoy en el parque presencié una situación muy frecuente en algunas familias.

Estábamos con mis hijos en los juegos y aparece una mujer con 4 hijos, el mayor tendría unos 12 años, luego otro de unos 9, otro de unos 6 años y un bebé que comía papillas, así que no tendría ni un año aún.

Los mayores estaban jugando en el parque, el de 6 años quería hacer todo el tiempo lo que hacían los dos mayores, había cosas que sí eran adecuadas para su edad y otras no, y en vez de explicárselo o ayudarlo a pasar un buen rato, la madre y su padre quién apareció un rato después, no hacían más que renegarlo. “No te subas ahí”… “eres pequeño para jugar a eso”…. “siempre buscando problemas” … “ deja jugar al niño con el columpio” … el niño no hacía otra cosa que llamar la atención de sus padres, y estos en vez de acercarse aunque sea un minuto a él, ayudarlo a hacer lo mismo que los mayores, disminuyendo así el “potencial peligro” de trepar por una cuerda en uno de los toboganes… si realmente pensaran que ese niño “aún es pequeño” quizás se darían cuenta de que aún necesita de sus padres, de su cariño, atención, mimos… tiempo.

El pequeño de 6 años terminó llorando sentado en el banco, al lado de su mamá, quién al ver que yo lo miré al escuchar su llanto le dijo “te está mirando todo el mundo”… yo no lo miraba a él, miraba la relación que esa madre tenía con él.

Me dió mucha pena.

Ese niño no hacía más que llamar la atención de sus padres… ¿será que necesita su atención?… ¿será que necesita ser visto… cuidado…. acompañado… reconocido?

Los niños de 5 – 6 – 7 años, por más que sean “mayores” que sus hermanos más pequeños, son aún pequeños y también necesitan del cuidado de sus padres. Esa constante crítica, desaprobación, desinterés que este niño tenía, no lo vi con sus otros hermanitos.

Me dió mucha pena.

¿Quién sabe lo que en un futuro haga “para llamar la atención”?

Mamá, papá intentemos esforzarnos un poquito más y mirarlos a todos, si lo que está haciendo es para “llamar la atención”, préstenle atención, unos minutos, intentemos ver qué ocurre detrás de ese comportamiento… sé que no es fácil. Ni tampoco pretendo juzgar a nadie, todo lo contrario.

Sé, por experiencia propia, que ser padres es maravillosamente agotador (a veces), pero es nuestra responsabilidad cuidar de ellos, no pensemos que por ser los hermanos “mayores” son completamente autónomos y ya no necesitan de nuestra mirada, de nuestras palabras de aliento y cuidado. Son niños. Nos necesitan y harán lo que puedan para llamar la atención…. (hasta incluso, “portarse mal”)…

¿Feliz Navidad?

Éstas últimas semanas en mi consulta se respiraban aires confusos 😕. La gran mayoría se mostraban preocupados y con dificultades para vivir los días de Fiesta 🎉.

Problemas con familias que no se hablan desde hace tiempo y estos tiempos los traen a la mente (y al corazón), y tener la sensación a flor de piel de tristeza. Otros que iban a pasar, otra vez, estos días sin sus hijos porque les tocaba estar “con la otra familia”, otros que iban a sentir muy presente la ausencia de quien se había ido en este 2018 y ya no estaba entre nosotros…. y así podría seguir enumerando situaciones que no pintaban con mucho brillo estos días, sino más bien todo lo contrario.

Con cada uno hemos hablado y trabajado perspectivas diferentes, desde las variables que cada uno creía más importante.

La conclusión a la que la mayoría de las veces llegamos, juntos, fue que nos dejemos fluir, sin rechazar nuestra realidad y que aceptemos lo que nos daba la vida hoy, las cosas buenas que aún persistían, y nos diéramos tiempo para vivir esa tristeza, nos diéramos permiso para contactar, aunque sea un ratito, con ese dolor. Intentando no quedarse ahí.

Y luego, solo será una noche Buena más, diferente, especial… quizás no tan brillante… y pasará… y pasará…

A los otros que tenemos mucha ilusión en éstas Fiestas, les deseo que las disfruten con la misma tranquilidad y calma…

Feliz Navidad!🎄

Lecturas de verano

¿A que en verano nos dan ganas de leer? Pues yo tengo dos recomendaciones, o tres que me han encantado y que aquí les voy a dejar.

La primera es la del libro de Disciplina sin lágrimas de Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson. En este libro he encontrado respuestas para esos momentos en que no sabía que hacer con las conductas de mis hijos, y con esto me estoy refiriendo a las “simples” rabietas, a sus negativas a colaborar o sus “imposiciones” de ver los dibus… a mi me ayudó mucho a poder poner disciplina sin sentirme culpable luego. Y la verdad me ha funcionado. Ahí se los dejo.

La segunda recomendación es un libro para que nos conozcamos mejor con nuestra pareja, y lleguemos a entender esas diferencias que a veces nos hacen un maremagnun de emociones negativas, encontradas y sin respuestas que nos explique lo que ocurre. Manera de Amar, de Amir Levine y Rachel Heller. En este libro se aborda el amor adulto, las relaciones de pareja, desde el apego. Me resultó super interesante su visión.

Y por último, no es un libro como dije, es una recomendación, tómense un rato para ustedes solos, para leer, escuchar música, caminar con tranquilidad, para echarse una siesta, eso también ayuda a nuestro bienestar y repercute en la pareja, hijos, familia. Que ese momento a solas, sirva para cargar pilas y volver al mundo con más ganas de estar.

Que ojalá puedan disfrutar estos días, de un momento de tranquilidad y de la compañía que nos llena la vida.

Salud! Feliz verano!

Abuelos

Hoy, 26 de Julio, se celebra el día de los abuelos.

Hablar de abuelos, siempre había sido para mí, recordar mi infancia. El aroma de los tilos que mi abuelo había plantado en la puerta de su casa. El aroma a café recién molido que hacía mi abuela. El ruido del molinillo al moler esos granos de café. La tenue luz del sol entrando por la ventana de la cocina, intentando colarse entre las cortinas. Las perfectas manos de mi abuela, las recuerdo preciosas, quizás las manos más bonitas que vi en mi vida. Ellos estuvieron ahí, cuando mis padres trabajaban y necesitaban a alguien que nos cuidara, a mis hermanos y a mí, ellos estuvieron ahí.

Hoy hablar de abuelos, no es sólo hablar de mi infancia, es también hablar de mis padres. De mi vida actual. Ellos han generado una relación tan fuerte, dulce y única con mis hijos, que no me explico la vida sin ellos.

Los abuelos, son esos hombres y mujeres que nos criaron con un amor tan inmenso que rompe cualquier barrera generacional. Que hace que un niño “hable como un abuelo” y que un abuelo “hable como Mickey Mouse”…

Son únicos, son necesarios. Para dar ejemplo, para acompañar, para cuidar, para querernos, para apoyarnos, para contarnos sus historias, para escucharlos (tantas veces tendríamos que escucharlos más)…

En una familia los abuelos marcan, tienen un poder muy importante, y cuando lo ejercen en positivo, es el mejor legado que nos pueden dejar.

“Dicen que el amor verdadero, no llega hasta el primer nieto”

Los abuelos, dejan marcas, y si son de los que cuidan, de los que animan, de los que aconsejan, de los que dan la libertad de elegir, de los que permiten ser quién uno quiere ser… esos, se llevan por siempre en nuestro corazón…

Que pasen un día precioso abuelos… y a los que ya no estén de este lado del mundo, simplemente GRACIAS!